Terapia Ocupacional: Procesamiento sensorial

Todos conocemos nuestros sentidos y la información que nos brindan desde que estamos pequeños, o eso creemos, en realidad es algo más complejo. Comencemos por hablar de 7 sentidos, a los cinco de siempre vamos a sumar el vestibular y propioceptivo.

El sistema vestibular tiene sensores en el vestíbulo del oído que responden a la gravedad y el movimiento, las sensaciones al estar en un columpio, rueda o rodadero, el vacío de la montaña rusa o el mareo al andar en carro se dan por este sentido.

Por su parte, la propiocepción es la capacidad del cuerpo de sentirse a sí mismo, sabemos que los músculos son los encargados del movimiento, pero también tienen sensores que brindan información permanente sobre la posición del cuerpo, esto nos permite en un nivel básico aprender a caminar y movernos por el espacio, así como aprender a bailar, actuar o practicar deportes.

Pero no trabajan por aparte, cada uno de nuestros sentidos envía información constantemente al cerebro sobre la información que recopilan del cuerpo y el entorno, el cerebro recibe, organiza y utiliza esta información en lo que conocemos como procesamiento sensorial. Diferentes personas pueden tener sensibilidades distintas, un niño muy sensible puede reaccionar “agresivamente” cuando alguien lo toca o taparse los oídos; del mismo modo otro niño puede ser poco consciente de estímulos no notando que su ropa está mal puesta o moverse de forma “torpe”; algún otro niño buscará moverse constantemente y tocar personas y cosas, incluso morder objetos como lápices. Todas estas son conductas que se originan de la forma en la que los niños procesan la información del entorno.